Como
bien es sabido
la ciudad de Granada
es mundialmente
conocida por su
monumento más
prestigioso, la
Alhambra; que
atrae cada año
a más de
2 millones de
turistas y por
ello considerado
el primer monumento
más visitado
de España.
Pero nuestra ciudad
milenaria no se
merece ser desprestigiada
de esa manera
por ser conocida
solo por albergar
el palacio mejor
conservado de
los reyes moros
sino que su riqueza
histórica,
cultural, artística
y patrimonial
va mucho más
allá.
¿Qué
hay de esos barrios
tan característicos
y llenos de magia?;
¿Y de esos
personajes de
grandes hazañas,
nobles comerciantes,
bellas damas que
portan leyendas
amorosas de engaños,
traición
y celos?; ¿Y
esas fachadas
de palacios renacentistas
con hermosos motivos
decorativos de
filigrana, esas
iglesias mudéjares
con artesonados
de diseños
y coloridos insuperables?;
¿Acaso
no portan un legado
extraordinario
a nuestra ciudad?
Pues claro que
sí y nosotros
seremos los encargados
de enseñarlos
y mostrar la esencia
de estos barrios.
El Albaycín,
es célebre
por haber sido
nombrado patrimonio
de la Humanidad
por la Unesco
y bien le es merecido
este reconocimiento
no solo por su
característico
entramado de calles,
que nos las encontramos
empedradas, empinadas
y algunas de ellas
sin salida y que
conducen a preciosísimos
cármenes
ajardinados, con
patios y fuentes
que mantienen
la fuerte tradición
musulmana; sino
también
por la historia
y vestigios antiguos
que aún
se conservan.
Estamos ante un
núcleo
donde se asentaron
las primeras civilizaciones
humanas, primero
llegaron los íberos,
fenicios, más
tarde los griegos,
cartaginenses,
romanos, visigodos
y árabes
hasta que finalmente
se produjo esa
invasión
y conquista tan
notoria con la
llegada de los
nuevos pobladores
cristianos. Toda
esta gran diversidad
de culturas dota
a este reducto
albaycinero de
gran riqueza histórico-cultural
que queda patente
hoy en día.
Por otro lado
y también
de inconmensurable
importancia está
el Centro Histórico
de la ciudad,
el principal núcleo
urbano en la actualidad.
Esta zona fue
cobrando importancia
frente al reconocidísimo
Albaycín
con el pueblo
árabe,
que fue edificando
gran variedad
de casas y edificios
públicos
destinados a la
clase media-baja
de esta cultura,
ya que tanto la
Alcazaba Cadima
localizada en
pleno cerro del
Albaycín
como la casa palaciega
de la Alhambra
con su carácter
de fortaleza,
eran lugar de
residencia de
reyes, nobles
y compañía
militar de los
altos dirigentes.
Pero verdaderamente
cuando fue cobrando
importancia fue
con la toma de
la ciudad. Por
orden expresa
de los Reyes Católicos
poco a poco se
fue creando una
nueva ciudad,
una transformación
urbana, con el
objetivo de quitar
todo el resabio
oriental y que
se construyera
un nuevo reino
cristiano.
Fue a principios
del siglo XVI,
cuando comenzó
a producirse el
nuevo cambio.
Este espacio fue
escogido gracias
a la fisionomía
del terreno, al
ser un terreno
prácticamente
llano era más
apto para las
nuevas construcciones
de bellos palacetes
renacentistas
y grandes complejos
eclesiásticos,
institucionales
y públicos.
Cada y uno de
los grandes edificios
siguen el estilo
artístico
fiel del momento,
el renacimiento,
y cada y uno de
ellos es erigido
y superpuesto
sobre otro de
índole
musulmán.
Es por eso que
todo lo que se
ve al paso está
condicionado por
una clara simbología
religiosa, gran
poder del momento,
el triunfo de
la religión
cristiana sobre
la musulmana y
que nos la encontramos
a lo largo y ancho
de la ciudad manifestado
por preciosas
joyas del arte
español.
Son pocas las
palabras que he
dedicado a estos
barrios granadinos
porque pienso
que más
vale una imagen
que mil palabras.
Es por eso por
lo que animo a
que los visitéis
con
nosotros y
que comprobéis
de primera mano
la magia y el
encanto de nuestra
ciudad, paseando
por Granada.